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Sube el calor, ya no habrá más noches frías, los arboles dejan de lado su striptease invernal para volver a vestirse en esta época donde todo vuelve a ser amarillo. Amarillo como los sueños en los que solíamos pasar el día juntos, recostados en el pasto sintiendo la suavidad del tibio viento, corriendo sobre el reflejo del sol que se aproxima… Corré, corré conmigo sin mirar atrás, solos nosotros dos, vamos a escabullirnos del camino común y llegar a ese castillo que de a poco se va levantando con cada aliento sobre nuestras mejillas… Sigo esperando el día en que por fin todo se hace realidad y deja de ser sueño para tener nombre, tu nombre. Mientras tanto me resisto a la idea de que no vamos a llegar a ese abrazo que nos mantiene unidos eternamente… Mientras tanto voy a seguir arrojando piedras a tu ventana...
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